En este Cielo

Con las ganas siempre de aprender. De no perder la curiosidad.

No es opinar, por opinar.

Mi simpatía por Héctor Abad Faciolince es ya muy vieja. Desde que éste escribía en El Colombiano, y luego en lecturas que realizaba de sus libros en algunas tardes en una biblioteca en Medellín, donde trabajaba. El libro que más me gusta de él es  “Basura”. Por supuesto me conmoví con “El olvido que seremos” bella crónica sobre su padre. También debo decir que varios amigos me hablan bien de él, de su sonrisa, de sus palabras, de sus gafas, de él como ser humano. No lo conozco, lo he visto pocas veces y hemos cruzado, literalmente, un par de palabras. Confieso, además, que los domingos la primera columna de opinión que leo es la de él, y debo decir que no siempre me gusta, pero aún así, comienzo mi rutina dominical en la prensa con la lectura de su columna. Cada domingo, religiosamente.

A Héctor también se le puede leer en las redes sociales. Desde el 24 de noviembre de 2010, casi un año ya, el escritor Abad Faciolince está, públicamente, en Twitter. Sus trinos siguen la constante de su obra y sus columnas, algunos memorables, otros buenos y otro tanto, en mayor medida, para el olvido.

Héctor Abad Faciolince es una figura literaria en Colombia, pero también es un periodista importante, pues no sólo opina cada ocho días en su columna en El Espectador, quizás el diario nacional más respetado, también es, a la vez, asesor editorial de éste. Y, como él mismo lo ha hecho saber, las figuras públicas tienen mayor responsabilidad en sus actos y declaraciones que los otros ciudadanos, simples mortales. Así se lo hizo sentir al Bolillo Gómez cuando éste se equivocó, exigía su renuncia como DT de la Selección Colombia porque era inadmisible que dirigiera el equipo que representaba al país (y tiene razón en esto).  Se la exigía por el cargo que el Bolillo representaba, por su posición, porque no era un ciudadano más.

Pues bien, esta semana Héctor (@hectorabadf ) se equivocó. Cometió una ligereza en Twitter que es, a mi modo de ver, irresponsable. Opinó sobre los candidatos a la alcaldía de Bogotá -opinión que supone y exige el lector, debe ser responsable y bien pensada-, que uno, Peñalosa, es el candidato de Uribe, lo que es claro y evidente y demostrable; y que el otro, Petro, es el candidato de Chávez, lo que es turbio, falso y difícil de demostrar (casi imposible). El trino es el siguiente:

“Contra el candidato de Uribe y contra el candidato de Chávez, Mockus, Parody, Galán y Luna deberían estar juntos” @hectorabadf

 Más cuestionable que su opinión en Twitter, son las explicaciones que el mismo Héctor Abad da para justificar por qué piensa que Petro es el candidato de Chávez en Bogotá:

“Yo he observado a Petro desde hace mucho tiempo. Más que como político, como novelista. Yo observo la persona. No me inspira confianza su mirada lateral, su manera de hablar, su no aceptación de la calvicie”  le dijo a Julio en la W.

No está bien que unas veces actúe de novelista, de escritor, y otras de periodista (condición que no ha negado según mi memoria y alguna búsqueda rápida en Google). Él debe ser responsable para opinar. Debe ser responsable con lo que dice y, efectivamente, el tema de Chávez en la campaña por la alcaldía de Bogotá, es un argumento bajo y despreciable y de la misma calaña de los utilizados por J.J. Rendón.

Concuerdo, en este caso, con lo que dice el Concejal de Bogotá, Carlos Vicente de Roux:

“Héctor Abad tiene todo el derecho  a decir qué no le gusta. Pero meter el tema de Chávez en Bogotá no es responsable. No ayuda a que se cumpla el papel de un formador de opinión como Héctor Abad lo es”

@Johansson_Cruz

Acá pueden escuchar el dialogo entre Héctor Abad y Carlos Vicente, en la W

http://www.wradio.com.co/playermini.aspx?id=1554934

No

(Un cuento de Juan Carlos Botero)

De lejos parecían putas, pero en realidad eran travestis. Los policías los tenían detenidos contra la pared de un callejón y les lanzaban piropos y se reían. Los travestis miraban al suelo. Se veían extraños en sus vestidos cortos y forrados, con las pelucas rubias y cobrizas, los zapatos de tacón alto y los rostros mal maquillados. El teniente de los policías los examinó uno por uno, como si pasara revista, burlándose, quitando una peluca, metiéndoles el bolillo entre las piernas. Los otros policías chiflaban y lanzaban risotadas y expresiones obscenas. Cuando el oficial llegó al último, el travesti sin mirarlo le dijo: No me toque, o me corto. El teniente se detuvo, y esbozó una sonrisa. ¿Cómo?, preguntó con sarcasmo, llevándose una mano al oído como si no hubiese escuchado bien; en seguida le puso la punta del bolillo bajo la barbilla del travesti y le alzó la cara con brusquedad. El otro, ahora mirándolo con fijeza a los ojos, repitió: No me toque…o me corto. EL policía le plantó el bolillo en la garganta y lo apretó contra el muro. No oí bien, cariño, le susurró muy cerca del rostro, mientras el travesti sujetaba el bolillo con las manos de uñas largas y pintadas, procurando apartárselo del cuello.

Entonces repitió con dificultad, atragantado, pero sin quitarle los ojos de encima al policía: No me toque, o me corto. ¡Maricón de mierda! Exclamó el oficial pegado a la cara pintarrajeada. ¿Me está amenazando?, y de una bofetada le tumbó la peluca. Los demás agentes soltaron carcajadas. No me toque…comenzó el travesti, pero el oficial le descargó un bolillazo en el muslo. El travesti cayó de rodillas. Inclinado encima suyo, dispuesto a molerlo a patadas, el policía rugió: ¿Quién se creyó, maricón de mierda? Los otros travestis miraban de reojo, mientras los policías silbaban y azuzaban a su jefe. EL travesti, con el rostro contraído en una mueca de dolor, se irguió lentamente, recostado contra la pared del callejón, y de pronto blandió una cuchilla de afeitar extraída del zapato. El policía retrocedió. Todos callaron. Bote eso o lo parto, maricón, ordenó el teniente y levantó el bolillo en alto, pero antes de que pudiera impedirlo el travesti se acuchilló la cara y los brazos mientras el policía gritaba: ¡No! ¡No!

Juan Carlos Botero (Las semillas del tiempo)

Post Navigation

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.